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dimecres, 12 d’octubre del 2011

No se negocia con el arte

Aunque Maastricht no es conocida mundialmente por su fondo artístico y la amplia red museística, sí que se puede considerar una ciudad muy activa culturalmente que aparte de organizar eventos tales como el TEFAF, Musica Sacra Maastricht o Preuvenemint, propone actuaciones artísticas por toda la ciudad y durante todo el año.

Sin tener que ceñirse a las galerías existentes, el proyecto Body Talks ha inundado los escaparates de los comercios que actualmente están vacíos de las céntricas calles Brusselstraat y Grote Gracht y alrededores.



Una intervención pública alrededor de la danza y el videoarte que no deja a nadie indiferente y que transforma a los transeúntes en curiosos adictos a la pantalla.

dissabte, 19 de març del 2011

Arte y paisajes de lujo

Desde hacía algunos días empezaba a vislumbrar algunos cambios. El personal de las tiendas se deslomaba con ahínco remodelando el interior de las tiendas. Pensé que se debería al cambio de colección o de temporada. En parte así es pero también se debe a que desde ayer Maastricht es el centro mundial del arte y el coleccionismo.

Es mi deber recalcar que el coleccionismo del que hablo difiere en exceso con el que a día de hoy se podía encontrar cerca de la estación de tren y del que versé la semana pasada. Estoy hablando del TEFAF , que se alarga desde el día 18 al día 27 y cuyos carteles con mirada amable me acompañan cada día al trabajo.




Es la cita anual de la perfecta unión entre arte, interesados, conocedores y, por supuesto, compradores. Pensé en dejarme caer por allí ya que, según me he enterado, el año pasado alguien consiguió robar una pieza extremadamente valiosa y no descarto mi oportunidad en la presente edición. Sin encontrar quórum entre las pocas personas que conozco en la ciudad me asalta el precio de la entrada: 55€. Si uno se lo plantea como una visita a una colección museística única e irrepetible puede estar bien ... aunque no sé si merece la pena. Entiendo que el precio de la entrada es un primer filtro para que el personal extranjero que se desplaza con sus jets privados no se vea entorpecido por atolondrados con un bratwurst en la mano delante de un Rubens. La entrada incluye el catálogo que en su versión digital cuenta con unas 630 páginas. Mi ascetismo zen me impide coleccionar más libros y complementos que no sean de un alto valor emocional o económico.
Antes, pues, de que las puertas de la feria se abrieran diversos coches lujosos con marcas irreconocibles para mí se abalanzan en las tranquilas calles sin preocuparse de semáforos, peatones o el resto de vehículos. Como en la naturaleza, la ciudad se convierte en el oasis dónde la manada se refugia durante un día antes de proseguir su migración a otros continentes. Las tiendas sirven Champagne a los potenciales compradores, los precios de las habitaciones se duplican o triplican, los restaurantes de postín no aceptan reservas, .... Como me dijeron ayer, 'El TEFAF le sienta bien a Maastricht, y Maastricht le sienta bien al TEFAF'. Sin discusión alguna, la pose sobria, aristocrática y regia a la vez que su tejido comercial y cultural hace que más allá de los tratados firmados aquí y ferias de calidad se convierta en destino de clase a lo largo del año.

Al no tener, pues, planes para la mañana e intentando eludir el mercadillo y sus tentaciones asociadas he salido a correr.

Las primeras veces hice recorridos hacia el oeste. El miércoles hice la primera tentativa de visitar el sur por el lado oeste del río Maas. Siendo ya el atardecer, seguí el camino asfaltado (Mergelweg) que lleva a Kanne (ciudad belga de la província de Limburg y de la municipalidad de Riemst) para luego subir a una especie de castillo o casa fortificada en ruinas de Hoeven de Caestert por Castertweg y perdiéndome aposta por



senderos plagados de árboles caídos que merodeaba la cementera (Enci-koor).

Su alta chimenea es visible desde lo lejos. Siendo ya oscuro bajé la colina de vuelta a Kanne. No llegué


 exageradamente cansado aunque sí que agradecía estirarme un rato. Aproximadamente fueron unos 13.8km.



Hoy quería hacer la misma ruta pero con la radiante luz solar. Hacía sol; sí pero estábamos a 4 grados. Por la noche todavía refresca ... si es que se puede utilizar ese verbo para describir que llegamos a -2.

Me considero un explorador de pacotilla que a lo máximo que puede optar es la de perderse en medio de los parques municipales y no entre manglares tropicales como los de los documentales. He decidido cambiar la ruta y acometer el ascenso a la colina (no sé su altura con lo que no me atrevo a llamarlo montaña aunque tiene su cima por encima delos 100 metros y por lo tanto podría dejar de considerar se una colina, desconozco la altura de su base) de Sint Pieter al principio del recorrido. La cuesta era dura pero con ritmo uno llega a una planície inmensa de hierba cercada dónde los perror juguetean con sus dueños de forma relajada. El camino sigue ascendiendo y al ver unos corredores que venían de un camino he optado por dejar la pista asfaltada. El camino, húmedo y lleno de hojarasca bordea la cantera de la cementera. Impresiona sus dimensiones y que esté tan cerca de la ciudad a la vez que rodeada de bosque y prados. El cercado que marca la propiedad privada de la cantera va a lo largo del camino que, a veces, permite el acceso a través de puertas de madera. Una gran cuesta me ha bajado hasta la base de la chimenea y el colector de materiales. De la chimenea salía humo pero las cintas transportadoras estaban silenciosas.

Ahora tocaba de nuevo dejarse los glúteos para volver a ascender a la cresta. Ha sido duro pero al final lo he logrado. Al llegar de nuevo al camino que sigue a lo largo del alto de la colina he visto el puente blanco que conecta con Bélgica por encima del Albertkanaal y que el miércoles pasado estaba perfectamente iluminado. Todavía no había llegado a la altura de Kanne. Debía seguir un poco más para tratar de llegar otra vez a las ruinas y volver a casa por la carretera que va a Maastricht.





Al volver a pasar por Kanne me ha vuelto a recordar el agrio olor de estiércol que el pueblo despide. Una población rural a menos de 5 minutos de Maastricht y del lujo del TEFAF. Impresiona ver que aquí las ciudades no se prolongan hasta empezar la siguiente sino que están delimitadas por verde, prados, campos de fútbol, pistas de equitación o bosques. La ruta de vuelta con luz de mediodía permite ver la impreionante construcción del Château Neercanne (Castillo de Neercane sede de un restaurante que lleva el mismo nombre) que si mi impresión no falla, tiene parte excavada en la roca.



Hoy han sido 14 km en menos de hora y media y con una exigencia mayor por los constantes cambios de pendiente y descensos y ascensos. Con esas marcas no creo que entre en el equipo olímpico pero espero poder tonificar el cuerpo ahora que empezará de nuevo la campaña bikini.

dijous, 10 de març del 2011

Corriendo en jueves

Es de agradecer volver de correr una hora con el piso a una temperatura superior a la de la calle. Hoy ha estado haciendo mucho viento durante el día y ha continuado durante la tarde-noche. Poco a poco se irán dilucidando las diferencias que existen entre las sociedades de España y de Holanda o más particularmente as de Barcelona y Maastricht. Tienen muchas diferencias pero algunas en común. Desgraciadamente hay motoristas con tubos de escape haciendo estruendos que se saltan los semáforos en rojo. Creo que es la única similitud de tipo negativo que he encontrado hasta la fecha. Deseo que así sea para el futuro también.

Al querer rehacer la ruta que hice el otro día (pasando por Bieslanderweg, Susserweg y las últimas casas antes del río en Vroenhovenweg) he tenido que cruzar el río por Sint Servaasbrug. Se trata de un puente dividido en dos partes según su técnica constructiva. El puente fecha del siglo XIII (viendo la descripción Wikipedia) y es de piedra con varios archos reforzados.


En fechas relativamente recientes se debió demoler parte de esos arcos para permitir el flujo de cargueros que frecuentemente transitan a lo largo del río Maas. Esa nueva construcción del puente dispone de un automatismo que eleva dicho puente cuando la altura del carguero así lo requiere. Lo interesante del tema es que mientras el puente está elevado, el carril central (utilizado por bicis, motos y a veces coches) queda desconectado del los extremos mientras que los pasillos laterales para los viandantes sufren de una ligera elevación permitiendo el paso.


Bien, justamente al acercarme al punte un carguero lleno de arena pasaba por debajo del puente elevado forzando un calentamiento precoz para mi ejercicio. La ruta de hoy ha estado bien aunque ya las calles estaban más tranquilas que en anteriores fechas y algunas furtivas gotas pronosticaban la confirmación de un 20% de probabilidades de lluvia. No ha sido así finalmente pero el espectáculo de los campos estaba hoy aturdido por la ténue luz que se filtraba por las gruesas nubes. Las campanas de las siete del campanario de Wolder confirmaban que ya era más que hora de cenar y poca gente se encontraba por las callejuelas residenciales que olían a comida caliente.

La parte más cansada del recorrido es volver a la civilización. Calles con coches, semáforos, gente por las aceras ... ¡Mucha gente por las aceras! Si hoy es jueves, en España ha habido paella de menú y aquí las tiendas abren hasta tarde. El jueves es el día en que todo el mundo aprovecha para comprar aquello necesario y que el estricto horario holandés no permite durante el resto de días. Las calles comerciales como Grote Staat, que nace de Vrijthof, estaban repletas de gente con bolsas, entrando y saliendo de tiendas o comiendo wafels (gofres) u otros manjares portables como friets (patatas fritas).