dijous, 31 de març del 2011

Jueves ecológico y numerología quesera

Durante la semana hemos gozado de un tiempo excelso según los locales: días soleados y frescos. Justo con el cambio de hora las nubes se han dejado notar. El día de hoy ha estado encapotado y algunas gotas se han dejado caer.


Volviendo a casa he divisado la pancarta que informa del mercado ecológico semanal con el eslógan Biologisch. Natuurlijk goed! (Orgánico. Bueno, ¡naturalmente!). El sábado pasado ya tuve mis reiteradas pruebas de la palabra natuurlijk que bien puede significar "por supuesto" como "naturalmente", que en este caso enfatiza más el objetivo de la frase. En este caso juegan Es interesante la cantidad y variedad de mercados que hay a lo largo del mes en Stationstraat. Es verdad que todavía no he hablado de los que suceden en la plaza Markt (mercado) y que deben ser más grandes y posiblemente más variados.

Hay pocas tiendas en este pequeño mercado con productos vegetales, panes y bollería y hasta un estante con quesos. No me he podido resistir a comprar queso. Soy un gran apasionado de los producto lácteos y he acabado comprando un queso de vaca de unos 8 meses (hecho en Abril del 2010).





Esto me lleva a comentar una anécdota que iba a relatar esta semana que sucedió no muy lejos de donde he realizado la compra ecológica. En el supermercado de siempre hay una sección de quesos en la que hay gran variedad tanto ya envasado como en su formato original y que requiere de un cuchillo de gran tamaño. Básicamente lo que yo conocía de los quesos holandeses se puede resumir en dos palabras: queso bola y queso barra. Vaya, que la indústria quesera holandesa versa más sobre el producto de origen vacuno y eminentemente tierno y graso y a veces un poco insulso para personas aguerridas a sabores extremos como yo.
Pues sin tener conocimiento alguno del neerlandés me lancé a los productos envasados que normalmente vienen como zonder korst (sin corteza). Había diferentes nombres tales como Goudse (Gouda), Zaanlander (similar al Gouda y Edam que se vende en Albert Heijn) o Beemsterkaas. Todos parecen ser más o menos iguales aunque unas etiquetas los diferencian como Belegen o Jong Belegen. Entendiendo que Belegen significaba curado y que Jong se parece al vocablo inglés Young o al germánico Jung la distinción era clara: Belegen significa curado y Jong Belegen (semi-curado).



Pero ya os imagináis que aprender un idioma y una cultura nuevas no es fácil y siempre hay retos que acechan al ingenio. Cerca de la denominación de la curación del queso hay una cifra. En el caso presente era un enigmático 48+. Incrédulo pensaba haberme transportado al olimpo de los quesos con maduraciones más allá de dos años. Aún así tenía un cortocircuito mental por tener un queso con más de dos años de maduración y que a la vez se ofertaba como joven y que a la vez tenía el mismo rango de maduración que el curado ....



Os podéis imaginer que adquirí sendas muestras para su degustación casera. Sorpresa mayúscula al no encontrar severas diferencias entre ambos sino más bien una sequedad más acuciante en el maduro.

Mis desastres a la hora de entender la cultura y el idioma se ventilan con los compañeros de trabajo. En este caso me había vuelto a equivocar en mi razonamiento metódico español. El etiquetaje de los quesos era correcto y verídico aunque mi interpretación distaba en mucho de la realidad. El 48+ se refiere a la cantidad de materia grasa en procentaje que el queso tiene. Por ello ambos dos tenían el mismo valor. Una vez aprendida la lección es fácil darse cuenta que a veces cuenta más ese dato que el nombre del queso o los ingredientes que tiene.

Mi placer con los quesos es incuantificable e insignificantes la numerología asociada aunque tendré que poner coto a su consumo habitual por sus repercusiones metabólicas en mi ser.





dilluns, 28 de març del 2011

Ofertas culinarias

Hace tiempo que quería comentar un hecho que siempre he reivindicado no desde que tengo uso de razón pero sí desde que mi razonamiento tiene que guiarme en las compras alimenticias y de otras materias. Muchas veces nos damos cuenta en los supermercados que hay productos que están a punto de caducar y que se sabe con certeza que si no se venden ese día ya no podrán venderse más bien porque ese día es el de caducidad o, más comunmente, porque es sábado y hasta el lunes son muchos días sin poder venderlo.

Siempre he pensado el por qué los establecimientos no ofertan dichos productos para, aún a riesgo de tener un menor margen de venta, almenos no perder toda posible recuperación de los precios de coste del producto o, moralmente, no tirar la comida a la basura. Ya no sólo por haber implicado la muerte de especies animales sino también aunque sean vegetales porque con el hambre que hay en el mundo no podemos ser un eje más del engranaje de la sobreproducción desmesurada.

En Holanda deben ser más inteligentes y más moralistas y aplican de forma sistemática descuentos que en el caso del establecimiento que frecuento llegan al 35%. Tanto verduras cortadas, pescado como la carne son susceptibles de recibir tal bonificación que implica que el producto finalmente se vende (quizás recuperando costes) en vez de verse forzados a tener que lidiar con deshacerse de ellos.



Hoy he cenado el atún que compré el otro día con dicho descuento. Es verdad que el descuento es grande pero también es alto su precio de salida (34.90€/kg). El producto en sí delicioso. Así que sin vergüenza alguna, en cuanto veo dichas ofertas cambio de planes para la cena y ¡listos!


Cul de sac

Hoy no estaba muy en forma pero aún así como hace días que no hago ejercicio he pensado en salir a dar una vuelta. La idea de repetir el recorrido hasta Kanne se me antojaba un poco difícil después de una densa jornada laboral aunque la luz vesprtina podría insuflar la energía que yo no tengo. Al final no ha sido así.
Las rodillas se quejaban de mi correr pesado y al acometer una nueva ruta por Sint Pieter hacia el sur en dirección a la cementera he llegado a las ruinas del fuerte de Hoeve Lichtenberg que divisa tanto la propia fábrica como el río Maas y las tierras colindantes a varios kilómetros.

Aunque hay un interesante mirador a la montaña horadada por la cementera, no era mi intención quedarme pasmado ante tal inmensidad sino proseguir. He optado por coger un sender que rápidamente descendía la montaña a base de escalones hasta la orilla del Maas y casi a la entrada de la fábrica.



Ya 'sólo' quedaba volver a casa contra la fuerte brisa rivereña para darme una larga ducha después de los 9km. Creo que mañana me toca de nuevo salir a practicar ....

dissabte, 26 de març del 2011

Viaje interior

Despúes de haber acometido las aparentemente tediosas operaciones de limpieza del piso par hacerlo más habitable y no causar incomodidades a los potenciales visitantes me disponía a dar una vuelta.
El día ha empezado soleado y con las ventanas abiertas para refrescar el ambiente ya primaveral. El corto trayecto al buzón dónde enviar las postales amicales ha acabado llevándome al mercadillo. No había nada reseñable que mereciera la pena mi inversión económica y, sea dicho de paso, de su futura limpieza regular. El polvo es el único enemigo, junto con la lluvia, que aún con varios milenios de evolución sigue molestando el día a día de los humanos.

El pequeño paseo me ha descubierto que el fresco había vuelto y el cielo se encapotaba. Tenía pensado dar una vuelta con la bicicleta a la cercana población de Valkenburg. Ya metiendo la llave en el cerrojo de la portería he visto como un señor mayor que conducía un coche eléctrico se le caía un bulto inmenso que llevaba de mala manera en el cestillo posterior. Era una televisión plana de 24 pulgadas y él seguía su ligero camino hasta que otros viandantes le han advertido de la situación. Yo me encontraba con la caja a unas decenas de metros de distancia haciendo señales. Al acercarse me ha agradecido mi ayuda y hemos intentado evlauar la posibilidad de meter la caja de alguna otra forma. El carrito suple las dificultades de movilidad de la gente mayor y no está pensado para llevar grandes bultos así como tampoco tranportar un armario ropero (aunque sea éste de IKEA y esté desmontado).

Grato es saber que la gente holandesa de cualquier edad domina el idioma británico. Viendo la imposibilidad de que el hombre condujera haciendo equilibrios circenses me ha comentado que vivía a unos 500 metros e allí. Sin más que la voluntad de ir a desperezarme montado en una bicicleta durante un rato, he optado por acompañarle. Descargado del armatoste, el hombre ha puesto la directa. Aunque llevo entrenando últimamente, me era difícil competir con un motor conlas baterías completamente cargadas.

Vive en una residencia digna de mención. Un complejo de apartamentos de gran dimensión y de lujo, diría yo. Al llegar al dintel de su puerta he decidido proponerle entrar en su piso habiendo visto su alto grado de afectación de Parkinson sumado a la necesidad de lamer los costados de las llaves para identificar la necesaria en cada momento.

La nueva televisión iba a reemplazar otra ya 'antigua' comprada dos años atrás. El nuevo equipo es ciertamente más delgado y liviando que el reemplazado aunque no creo que solucione lo que al hombre más le preocupa: la calidad de la imagen. Difícilmente puede distinguir formas en los aparatos y mucho menos leer textos o etiquetas sin la ayuda de su lupa de tres aumentos.

Cualquiera de nosotros que se compra algo tecnológico espera poder disfrutar de ello al llegar a casa. Cada vez es más difícil poder satisfacer ese deseo por los condicionantes de la instalación de los mismos. Si acostumbra a ser complicado para mí, ¿cómo puede llegar a ser para una persona mayor? Era una obligación moral realizar la instalación del sistema aún oyendo que ya había cumplido de sobra habiendo ayudado con el transporte.

A Nico le encata escuchar óperas y conciertos. Aunque su carrera profesional se enfocó en la indústria química, siempre tenía un rato para practicar con su violín, ahora espectador reclinado en su salón. Despúes de trastear con cables, hemos podido escuchar a través de un buen amplificador y mejores altavoces Don Giovanni. 'Me encanta Mozart. Venga, vamos abajo que te invito a una cerveza'.

Es verdad que en la planta baja, junto a la entrada, hay un bar en el que sirven comidas y cenas a los residentes. Unos 70 residentes hay aunque hay unos 10 apartamentos vacíos. Parecía que me propusiera que me fuera a vivir al complejo. Los pisos y la zona es buena pero el personal supera de largo mi edad.
Ora estaba sentada leyendo una revista y al vernos llegar y proponer una cerveza se ha puesto detrás de la barra a averiguar si el barril todavía tenía algo que servir.

El tubo tenía poco más de dos centrímetros de amarilla cerveza y el resto era una abundante y clara espuma. El sueño hecho realidad: una barra de bar vacía y a plena disposición aunque con ciertas limitaciones. Parece que todos los cajones estaban cerrados. Al no haber servicio de bar tampoco hay acceso a bebidas aparte de cafés y tés. A Ora no le apetecía una cerveza y dudaba si tomar algo o no hasta que le he señalado el estante con todas las botellas de licores. Sorprendida por la cantidad de botellas le he tenido que ir comentando cual era cada una. Tia Maria. Eficazmente están puestas la botellas en una estantería que casi ni yo llego. De esta manera entiendo que pueden estar a la vista a la vez que se aseguran de que nadie hace malabarismos fuera de horas para darse un pequeño placer. Pues venga a coger el tipo de copa entre 3 tipos que le he enseñado.

A sus 87 años, la vida resplandece más si cabe con un buen trago. Estuvo viviendo en Nieuw Guinea (la de los holandeses) y de eso ha estado hablando ... en holandés. Lo poco que he podido entender es el natuurlijk (naturalmente) que de forma vehemente confirmaba las dudas de mi nuevo compañero. Nico, a sus 82 años, ha intentado traducir algo (una frase entre 30) aunque a veces la perdía y se quedaba mudo y perplejo.

Años viviendo en el extranjero para los dos. Vidas llenas de recuerdos sin la triste nostalgia que embadurna la soledad en las residencias. Los hijos. Las parejas ya desaparecidas. El retorno a la madre Holanda. Muchos pensamientos y recuerdos que no se pueden condensar rápidamente.

Tres Tia Maria y dos cervezas para cada uno después me he despedido con una promesa de volver. Nico quiere que le ayude con la instalación de Skype para poder hablar con su hijo que trabaja por el mundo estando en Hong Kong, París, ....

Cuando sea así de mayor, además de querer poder mantenerme como ellos, quiero tener la oportunidad de conversar con gente nueva alejada del viciado y rutinario entorno. Y me gustaria mantener la sonrisa que ellos tienen permanentemente. 

Obviamente, a las 4:30 ya no me he ido con la bici sino que he comido un pescado con la estresante alarma anti-incendios que parece que no quiere dar tregua cuando me decido a utilizar la plancha.

divendres, 25 de març del 2011

Casi como en casa

Al hacer hoy la compra semanal en Albert Heijn en la sección de embutidos y preparados me ha atraído en sobremanera un producto que por su corto nombre y añoranza personal se me ha hecho irresistible a la compra.




El fuet, que proviene de la provincia de Lleida, en sí es aceptable aunque necesita un buen oreo para seguramente mejorar en gusto. Tenemos que entender que se trata de un producto de marca blanca. El kilo de mandarinas que acompañaba al embutido en el saco de la compra creo que serán más ricas.

dijous, 24 de març del 2011

¿Perdiendo peso?

Hoy quería volver a correr. No hacer los 5 km del martes sino unos 10 aproximadamente.

He rehecho la ruta que me lleva a los prados del oeste de Maastricht. En vez de coger la misma de ruta de siempre para llegar a las últimas casas de Wolder, he continuado el camino al oeste hasta llegar a la carretera. Como esta no tenía espacio para expertos corredores como yo he tenido que sortear el campo abultado e irregular del campo durante un buen rato.



La broma se ha saldado con 13km y una ligera sensación de que no sé si haré más deporte esa semana.

Lo que continúa igual, o almenos eso parece, es la barriga fláccida que parece mejor preparada para resistir esos trotes que el resto del cuerpo.

El placer de la cerveza y el ahorro

Ayer hubo una celebración en las oficinas por haber conseguido una meta largamente buscada. Sirvieron canapés calientes, algo de queso y patatas fritas de bolsa acompañados de vino y cerveza. Pasamos un buen
rato charlando y degustando cerveza, que justamente era holandesa y más concretamente de la región de Limburg. No creo que sea necesario comentar que aunque existen varias factorías cerveceras en este país,
su vecino le gana en cantidad y, seguramente, en calidad.

Otro día empezaré a hablar de las diferentes cervezas que uno consigue agenciarse en las tiendas habituales y qué tipología y gusto tienen.

Hoy, en cambio, quiero comentar algo que me pasó hace ya casi una semana.

Como ya comenté, hago viajes regulares al centro de recogida de materia para reciclaje con plásticos, botellas y cartón. El otro día me dí cuenta de que en el supermercado de Albert Heijn que frecuento
hay una máquina dónde la gente insertaba botellas de vidrio vacías y al final recibía un tíquet.

La vida en una sociedad extranjera exije el máximo de uno mismo en pos de la búsqueda de la verdad absoluta. Esa verdad en Holanda es que la gran mayoría de botellas y botellines de cerveza vienen gravados con una tasa de 0.10€ que se abona al retornar el envase. Grandes diferencias con mi tierra patria dónde al no cobrarse dicho impuesto y dejándolo a la buena voluntad del consumidor que lo lleve a reciclar, quizás es mayor tanto el impacto sobre el medio ambiente como el consumo energético.





Nunca es tarde si la dicha es buena. Pues bien, puse 6 cascos vacíos en mi inseparable bolsa de tela que siempre me acompaña en las expediciones comerciales.



El resultado no pudo ser mejor para mis ahorros ya que conseguí la no despreciable suma de 0.60€ a ser
descontada al pasar por caja.



Es una pena, en cambio, que el resto de envases de vidrio no sean fácilmente recuperados y recompensados. Así pues, tarros de conservas y botellas de vino son pasto del contenedor.