divendres, 6 de maig del 2011

Amor en tiempos benignos

Cuando el buen tiempo anima la cara de la gente, se juntan las dos mayores pasiones que más simbolizan e identifican a los holandeses. El amor por el desplazamiento sobre dos ruedas con impulso mecánico humano y el amor por la merecida recompensa por tal esfuerzo con una cerveza. O varias. Digamos que quizás la medida en Holanda no son las unidades sino las docenas.

Así pues no sorprende a ningún transehunte la situación de equilibrista circense que a la vez controla la dirección y destino de la bicicleta y la estabilidad de la caja repleta de cervezas.




Luego dicen que los chinos son expertos ciclistas pero creo que los holandeses también una simbiosis perfecta con el vehículo.

¡Por fin es viernes!

dijous, 5 de maig del 2011

Todas las reinas tienen su día

El pasado sábado se celebró, como cada año, el Koninginnedag (Día de la Reina). Podría extenderme a relatar los orígenes de dicha onomástica pero lo resumiré diciendo que los plebeyos empezaron a mostrar sus respetos a la princesa Wilhelmina (Guillermina) hace ya unos 126 años en el último día de Agosto. Hace ya más de 60 años que la fecha se movió al 30 de Abril, fecha de nacimiento de la siguiente reina, Juliana (hija de Guillermina). A ésta la siguió Beatrix (Beatriz), que fue coronada el mismo día que su madre Juliana contaba primaveras y se propuso mantener dicha fecha ya que la de su cumpleaños está en pleno invierno. Eso parece más un artículo de prensa rosa que una explicación histórica de las tradiciones actuales.

El caso es que desde entonces, el pueblo holandés se lanza a las calles ataviado de un naranja subido en su vestimenta y maquillaje entrando en lpena competencia con el Saint Patrick's Day. Así pues, la gente está por la labor de rendir honores a la reina en el trono dedicándole un día entero a la diversión sin paragón a excepción del carnaval de Maastricht.

Me monté en un tren hacia Roermond con destino a Nijmegen para visitar a unas amigas que estaban allí para la celebración y de paso pasar el fin de semana. En el nuvo tren tras el enlace en Roermond llegamos a Venlo y todo el mundo se bajó después de oir unas parrafadas por megafonía. Otra chica y yo nos quedamos sentados en el tren esperando que arrancara de nuevo hasta que vino el revisor y nos reprodujo el mismo texto en vivo y en directo. Habida cuenta de que mi nivel de holandés dista de ser fluido nos indicó que por causa del impacto de un rayo la línea estaba interrumpida entre varias estaciones y que tenía que coger el tren. Entendiendo el desembarco acontecido escasos minutos antes me sorprendió en sobremanera que nadie se dignara en comentarnos que debíamos bajarnos del tren. Tuvimos que esperar que un autobús nos recogiera para hacer el recorrido hasta la siguiente estación. El día era soleado aunque el frescor se resiste a disiparse y con ligeras brisas uno agradece cubrirse con una segunda capa.

Desde dicha estación los comvois se llenaron hasta el tope de juventud animada y dicharachera con alegres conversaciones regadas con cerveza. Eso sí, al llegar a cada estación podía ver las colas organizadas para comprar los billetes de tren. Y es que aquí aunque no haya revisores ni tornos que impidan el acceso a los andenes, la gente sigue a rajatabla las normas de urbanidad y pago de los servicios prestados. No creo que el personal de Renfe se pueda imaginar tal organización en fechas señaladas como San Juan en España.

Nijmegen es una ciudad de tamaño similar al de Maastricht que como peculiaridad tiene que es la más antigua de los Países Bajos con más de 2000 años de historia. Menos cuatro calles del centro, el resto no creo que date más allá de 1960 con altos edificios de escaso gusto arquitectónico. La ciudad se encuentra en la cima de una colina que divisa la planície por donde discurre el Waal. Normalmente en el Día de la Reina la gente saca los adminículos y trastos olvidados en los ricones polvorientos para venderlos. Habiendo empezado mi periodo de desintoxicación de comprar antiguallas en el mercadillo de los sábados, tuve la suerte de no encontrar dicha explosión de mugre en las aceras ya que fácilmente pudiera haber sucumbido. La plaza central, Grote Markt como viene siendo habitual, tiene un edificio en medio casi rozando una de las esquinas. Lo que antiguamente debía ser el ayuntamiento ahora sirve copas amenizadas con música y se llama Eet -en Drinkhuis De Waagh. A diferencia ed otras plazas de mercado que he visitado, aunque esta no es de grandes dimensiones, tiene grandes terrazas a lo largo de un lateral. El día de mercado, el paso se dificulta un poco por las estrecheces entre sillas y ropa interior colgando.









En la fortaleza que da al norte y, por ende al río, se celebró la fiesta. Más bien tenía la pinta de ser una fiesta familiar hippie (con su mercadillo de ropa étnica inclusive) en la que las gafas eran necesarias no para protegerse del sol sino de la polvareda que se levantaba. La animación no era mucha y el único plan era estar estirados en la hierba degustando cervezas y charlando ya que las actuaciones musicales no transmitían mucha marcha. Con el frescor que ya antes he mencionado acechando nuestros huesos, decididos ir al centro. En las calles del centro había algunos escenarios con o bien música heavy amateur o música electrónica exageradamente acelerada y de escaso gusto. Los indivíduos que por allí frecuentaban no se daban por aludidos  al posible baile musical propuesto y tragaban cerveza tambaleándose. Mis amigos se sirvieron de unas hamburguesas de la conocida marca que en ese día hasta pudiera tener más relevancia. Esa fue la elebración sui generis del día de la reina en la que es casi obligatorio ir a Amsterdam dónde los canales se bañan de una marea naranja.


Al día siguiente visitamos Sint-Stevenskerk (Iglesia de San Esteban) que cuenta con una techumbre de madera vista restaurada después de los bombardeos a la que fue sometida en 1944. Tanta historia y caminata por las calles del centro nos hizo hambrientos. El conocido brunch que tanto se degusta en los países anglosajones fue una bendición para nuestros ojos y estómagos aunque sobradamente calórico seguramente.



Un paseo por un parque aledaño de Kronenburgerpark para bajar tanto huevo vino bien para tener un placentero regreso a la urbe que me acoje.





Bonito detalle de la pareja (esquina inferior izquierda) que donó dinero para hacer el banco o bien que en su recuerdo se hizo dicho banco.

dimarts, 3 de maig del 2011

Entrenando con un maratoniano

En breve me iré a correr a lo largo del río Maas con un par de compañeros de trabajo. Espero que no sea comparable con lo que hice con otro compañero la semana pasada en la que nos destrozamos las piernas subiendo y bajando las lomas de Sint-Pieter.

De forma casual salió en la despedida del horario laboral que quizás practicaría algo de trote y él se propuso a acompañarme. A la hora convenida nos encontramos en la 1992 plein para partir hacia el olimpo del deporte. Fue en ese momento que me comentó que él entrena unas 3 veces por semana y que en el último mes ha hecho dos maratones. Debía haber sido sincero conmigo mismo y volver a casa a ver la tele más que intentar seguir el ritmo de un experto maratoniano.

Pasado Hoge Brug, el puente que nos dulcifica nuestra expatriación ya que nos recuerda a Calatrava, nos dirigimos a Sint-Pieter. La cuesta de bienvenida que siempre es como una bofetada fue sólo el anticipo del resto de injerencias con las que nos trató la montaña. Dimos vueltas, quiebros, cogimos senderos habitados y algunas marcas casi devoradas por la vegetación.

Y nos volvimos a encontrar con la misma cuesta. En ese momento tuvimos que decidir si proseguíamos o no con la cueta arriba o volvíamos a casa. Me preguntó cuanto tiempo creía que habíamos invertido ... ¿35 o 40 minutos? No. 31 y tan sólo habíamos hecho 5 km.

La decisión acertada quizás hubiera sido desertar pero un par de kilómetros más no nos harían daño. Pues vuelta arriba a la cima de colina (o montaña) para deambular cuesta abajo, con alguna subida, por el bosque hasta aparecer a la carretera que lleva a Kanne.

Por suerte la última parte fue relajada ya que sino no hubiera podido contarlo.

Una semana después he recibido la ruta que hicimos y que él propone que hagamos otro día. Bueno, dejémoslo por esta semana ya que ahora me voy ¡corriendo que llego tarde!

divendres, 29 d’abril del 2011

Cita con la lengua

Despúes de dos semanas mirando el buzón a diario esperando que mis peticiones se formalizaran, finalmente recibí una concreta y explícita carta en holandés en la que se me invitaba a reunirme con un Consulent Team Inburgering (Consultor del Equipo de Integración) sobre formación en lengua holandesa.

Como bien se puede comprobar en la hemeroteca de este blog, los holandeses creen que lo mejor para que alguien aprenda la lengua es no esperar al primer día de clase e inundar de cartas, formularios y documentación relacionada con el aprendizaje del idioma en la lengua nacional. A veces no llego a comprender qué mente pensante está detrás de tales geniales ideas.

Una breve reunión confirma que los pasos a seguir son los siguientes: certificación de mi nivel de holandés y confirmar los horarios de clase. A la, de nuevo, espera para tener una fecha para proseguir con la burocracia no sé si ponerme a tope con material didáctico para sorprender al examinador. Serán cuatro pruebas: expresión oral, expresión escrita, comprensión lectora ¡y a saber qué más! No me amedrentarán con esos desafíos.

El curso en sí está completamente sufragado por la alcaldía incluyendo las clases, el material didáctico y los exámenes. La duración del mismo es dos livianos años teniendo un exámen final en Diciembre del 2012. Puedo sacar dos conclusiones rápidas sobre dicha aseveración. Para mí el curso no será afortunadamente tan largo y que espero poder pasar unas buenas Navidades del 2012 aún habiendo suspendido los exámenes.

Como son gente seria y eficiente me desgranaron mis derechos y mis obligaciones.  Se espera del demandante una proactividad en aprender el idioma y asistir a las clases. Por lo tanto no se contempla que se abandone el curso y se penaliza con una multa de 250€ o con el importe de la totalidad del curso en caso de interrupción de las clases sin justificación válida. Asusta firmar un contrato tan severo y en holandés pero a lo hecho pecho. Por mucho que intento descrifrar alguna frase con palabras de más de veinte letras, desisto al instante.

Todo cuenta en este país y en caso que pida en el futuro mi nacionalización o arraigo o a saber qué puedo pedir de la administración del estado, tendrán en cuenta mi realización del curso. Viendo las estadísticas alarmantes del paro en España, hasta quizás haría un favor haciéndome holandés para mejorar dichas cifras.

dissabte, 16 d’abril del 2011

Productos anti-cártel ecológicos y socialmente responsables

En el piso que alquilo había una máquina Senseo que viene a ser la competencia de Douwe-Egberts (Marcilla en España) para el gran público de las exclusivas Nespresso (Nestlé). En las diferentes modalidades de cápsulas se puede tener espresso, capuccino o cappucino-choc entre otras. Digamos que la medida del espresso es la centro-europea y no la sureña con lo que los cafés acaban siendo más bien bebrajes negros equivalentes a un 'doble americano' español. Es por eso que aunque la máquina dispone de programadores para cafés cortos y largos, siempre tengo que pararla antes de que finalice para que no rebose el café en la tacita.

Gustos aparte necesitaba una remesa de sobrecitos de tela para raciones individuales y he tenido la grata sorpresa de encontrarme con una variante al producto de la marca. No se trataba del simple sustitutivo de  marca blanca sino que era EKO (ecológico) a la par que FAIRTRADE (comercio justo).



¿Se puede pedir más? Ojalá poco a poco este tipo de productos vayan ganando terreno tanto en consumibles prefabricados como en productos en general.

divendres, 15 d’abril del 2011

Mercado de todo tipo

Las oficinas del Gemeente Maastricht están cerca de la plaza Markt. Los miércoles y viernes hay un weekmarket (mercado semanal) allí que ocupa la totalidad de la esplanada y que tiene todo tipo de artículos en comparación con las ediciones diarias de plantas y comidas (con unas 20 paradas en comparación con las 200 del miércoles o las casi 400 del viernes).

Como el mercado en tiempos medievales, habia gente por todas partes, paradas con reclamos de todo tipo y productos variopintos para satisfacer casi cualquier necesidad. Lo primero que he podido observar es que la temporada de los verse asperges (espárragos frescos) ha empezado. En ristra se alinean centenares (sino miles) de ejemplares blanquecinos e idénticos para ser devorados por hordes vegetarianas. No son como los que cazamos en frondosos bosques que más se asemejan a una mustia hebra verde. Tendré que investigar el origen de dicho producto ya que no sería de extrañar que venga de tierras lejanas como se hace con los 'cojonudos'.



Y de allí pues a las frutas cítricas (de procedencia patria) y de frutas tropicales. Demostraciones de corte (y confección) de verduras al instante tipo teletienda pero en vivo y en directo. Tan real que al pasar cerca del estand, la cebolla me ha atacado las córneas después de morir despedazada a cuadros regulares.

Cerca de allí estaban las tiendas de repostería que tanto faltan en los mercados españoles. Decenas de variedades de bollería dulce seguida de panes de formas, colores y sabores  a discreción y rematado por las tradicionales wafles (gofres).




Y por si el inicio de la temporada de los espárragos no era suficiente, los huevos de pascua coloreados también tienen su cabida estacional en las paradas.



Y entremedio, pues unq quesería cerca de una tienda de botones y cremalleras con unas tiras de hombreras (¿eso no era de los 80?) y cinturones mil.

 






Los exigentes en la cocina pero no interesados en los productos en sí ni en los utensilios pueden decantarse en los relucientes hornillos dorados para poder fascinar a los vecinos en las visitas intempestivas que siempre nos regalan.


 Y para celebrar la supervivencia a tal descontrol consumista, uno puede saborear un buen cigarro.


Interesante la web de los mercados en la que se pueden ver las diferentes ediciones y sus localizaciones. Los que me conocen sabrán que intentaré resistirme a los Rommel- en vlooienmarkten (mercados de las pulgas).

Legalizándome

Han tenido que pasar tres semanas desde que realicé la petición de residencia en el Gemeente Maastricht hasta recibir una inexpresiva misiva con el dichoso número que me ha atormentado desde que llegué: sofi-nummer. Sin él, estás perdido.

No se pueden abrir cuentas bancarias. El empleador por lo tanto no puede pagarte. Pero aún en el caso de que la sucursal haga triquiñuelas para poder crearte una cuenta bancaria, los sistemas de gestión financiera de las empresas no permiten crear el perfil de empleado con lo que el resultado es el mismo: trabajar de forma gratuíta. El suma y sigue continúa con la imposibilidad de percibir un seguro médico. En Holanda, es obligatorio disponer de un seguro médico privado. Parcialmente está financiado por el empleador pero de esta manera se aseguran de que parte del servicio está cubierto por los contribuyentes. Uno tiene, pues, que convivir con el riesgo de doblarse como los salitmbanquis del circo pero sin la capacidad de volver a su posición natural. Y si uno quiere aprender el idioma local, pues tiene que esperarse a poder ser considerado uno más o practicar entre cerveza y cerveza.

Bueno, pues para pedir el dichoso numerito uno tiene que estar residiendo en algún departamento y tener consigo una copia original del cerificado de nacimiento. Y pensar que somos miembros de la Unión Europea ....

Hoy he invertido el día a arreglar sendos trámites administrativos, bancarios y académicos (ver Aprendiendo holandés normativo) que espero mejoren mi situación en breve. Espero poder empezar a cobrar en breve ... que al ir a Holanda no pensé que sería como voluntario.